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EL ESPECTADOR Bogotá - Colombia Domingo 9 de enero
de 2005 Una televisión con menos Prozac
Los medios y la tevé ya tomaron la decisión, pero
para hacer una Colombia mejor se podrían hacer muchos cambios. Entonces se
necesitaría tomar distancia de algo conocido como “pelar el cobre”; digamos
que se ha vuelto negocio la esencia del cable pelao, el cobre maltrecho que
se asoma en una aparente inocencia frente a la telenovela de turno y su
reality show “exitoso”. Perfecto, hay que hacer negocios, pero
pienso que el próximo año sería mejor si se asumieran riesgos para presentar
cosas nuevas donde la parte irracional de las personas no fuera la
protagonista. Veo venir un año donde estrellas caídas en desgracia venderán
sus cuerpos y conductas oprobiosas para la posteridad olvidable, una
intimidad rameroide de islas de famosos con final predeciblemente obsceno,
para después tenerlos que ver hasta en la sopa anunciando hasta lotes
baldíos. Cambiaría eso por cosas más estructuradas,
llenas de más Platón y menos fincas de ratoncitos de laboratorio resolviendo
acertijos aburridos, más espacio para dibujos animados hechos por nosotros y
comedia experimental, rico. Y, sobre todo, menos presentadores que creen
saberlo todo y que opinan sobre todo. La ínfula se está volviendo el pan de
cada día. No quiero posadolescentes sin rumbo en la
vida creyendo que Hollywood e E! Entertaiment Television son la brújula de
sus vidas. Ser aprendiz bonito de actor no te va a salvar de perderte en la
vida cuando ya la perdiste en el momento en que vendiste tu alma a la cámara
escondida del baño para verte “haciendo del cuerpo”. Sé que ya están pensando
en hacer el Aprendiz en versión colombiana. ¿Quién es nuestro Donald Trump?
No caigamos en la inocencia suicida de no creer en hacer ideas originales
desde aquí. No nos regodeemos en segundas partes
pensando que la primera fue buena pues no había nada más que ver. Las cosas
aquí en TV no son buenas ni malas, simplemente se ven porque somos adictos a
lo que nos pongan, y Colombia sería mejor en sus medios en el momento en que
se deje de pensar en el rating y se piense más con el sentido común. Menos
culebrones importados de media tarde, son un Prozac coimero que atrapa a
niños recién llegados del colegio, menos telenovelas, más comedias, no
importa que en la actualidad no las sepamos hacer pero echando a perder
aprenderemos y, por favor, no comprar libretos de comedias extranjeras; eso
era un error cantado. Con respecto a personajes imborrables, de
aquellos que no importa la hora o el día, aparecen todo el tiempo, no sé,
propongo subirles el sueldo para que sólo aparezcan un día a la semana, o en
una jornada y ya. El “hasta en la sopa” se está volviendo una constante; se
pueden hacer cosas discretas, exitosas y rentables. En la radio, pienso que las cosas están
bien; la gente sabe qué encontrar en la radio, y obtiene lo de siempre. Está
el clima dispuesto para una idea nueva que rompa los esquemas, bien hecha
sería exitosísima, quedarían solos en el dial (no hay que meterle plata a las
emisoras, hay que subirle el sueldo a los artistas que hacen radio, y a la
gente detrás de la radio; ese sería el truco). En la prensa escrita, hemos alcanzado una
perfección espiritual increíble; tenemos los mejores periódicos y revistas de
Latinoamérica y se leen. Los noticieros son magníficos, y los periodistas ni
hablar, nuestros periodistas son los mejores educados en Latinoamérica. Sin embargo, espero que los noticieros y
la prensa proyecten las noticias sin hacer que las estadísticas se vuelvan
totales, porque que algo malo le pase a algunos no significa que lo malo le
va a pasar a todos. La noticia no debe infundir miedo, debe invitar al valor.
Estoy cansado de que mi mamá, a mis 33 años, me siga diciendo que le avise
donde estoy y se haya vuelto amiga de la gente de Medicina Legal por la
paranoia estadística. “Hoy no salgan, mire que eso está terrible, quédense
acá, les presto la sala, que vengan sus amigos, para que yo los vea”. En
Medicina Legal le reconocen la voz a mi mamá. Quiero en el 2005 que mis amigos me
pregunten: “¿Vio lo que estrenaron?”. Y que sea un crimen perderse algo nuevo
que salga en los medios. * Humorista. |