EL ESPECTADOR Bogotá - Colombia Domingo 9 de enero de 2005

 

Una televisión con menos Prozac


Andrés López*

Los medios y la tevé ya tomaron la decisión, pero para hacer una Colombia mejor se podrían hacer muchos cambios. Entonces se necesitaría tomar distancia de algo conocido como “pelar el cobre”; digamos que se ha vuelto negocio la esencia del cable pelao, el cobre maltrecho que se asoma en una aparente inocencia frente a la telenovela de turno y su reality show “exitoso”.

Perfecto, hay que hacer negocios, pero pienso que el próximo año sería mejor si se asumieran riesgos para presentar cosas nuevas donde la parte irracional de las personas no fuera la protagonista. Veo venir un año donde estrellas caídas en desgracia venderán sus cuerpos y conductas oprobiosas para la posteridad olvidable, una intimidad rameroide de islas de famosos con final predeciblemente obsceno, para después tenerlos que ver hasta en la sopa anunciando hasta lotes baldíos.

Cambiaría eso por cosas más estructuradas, llenas de más Platón y menos fincas de ratoncitos de laboratorio resolviendo acertijos aburridos, más espacio para dibujos animados hechos por nosotros y comedia experimental, rico. Y, sobre todo, menos presentadores que creen saberlo todo y que opinan sobre todo. La ínfula se está volviendo el pan de cada día.

No quiero posadolescentes sin rumbo en la vida creyendo que Hollywood e E! Entertaiment Television son la brújula de sus vidas. Ser aprendiz bonito de actor no te va a salvar de perderte en la vida cuando ya la perdiste en el momento en que vendiste tu alma a la cámara escondida del baño para verte “haciendo del cuerpo”. Sé que ya están pensando en hacer el Aprendiz en versión colombiana. ¿Quién es nuestro Donald Trump? No caigamos en la inocencia suicida de no creer en hacer ideas originales desde aquí.

No nos regodeemos en segundas partes pensando que la primera fue buena pues no había nada más que ver. Las cosas aquí en TV no son buenas ni malas, simplemente se ven porque somos adictos a lo que nos pongan, y Colombia sería mejor en sus medios en el momento en que se deje de pensar en el rating y se piense más con el sentido común. Menos culebrones importados de media tarde, son un Prozac coimero que atrapa a niños recién llegados del colegio, menos telenovelas, más comedias, no importa que en la actualidad no las sepamos hacer pero echando a perder aprenderemos y, por favor, no comprar libretos de comedias extranjeras; eso era un error cantado.

Con respecto a personajes imborrables, de aquellos que no importa la hora o el día, aparecen todo el tiempo, no sé, propongo subirles el sueldo para que sólo aparezcan un día a la semana, o en una jornada y ya. El “hasta en la sopa” se está volviendo una constante; se pueden hacer cosas discretas, exitosas y rentables.

En la radio, pienso que las cosas están bien; la gente sabe qué encontrar en la radio, y obtiene lo de siempre. Está el clima dispuesto para una idea nueva que rompa los esquemas, bien hecha sería exitosísima, quedarían solos en el dial (no hay que meterle plata a las emisoras, hay que subirle el sueldo a los artistas que hacen radio, y a la gente detrás de la radio; ese sería el truco).

En la prensa escrita, hemos alcanzado una perfección espiritual increíble; tenemos los mejores periódicos y revistas de Latinoamérica y se leen. Los noticieros son magníficos, y los periodistas ni hablar, nuestros periodistas son los mejores educados en Latinoamérica.

Sin embargo, espero que los noticieros y la prensa proyecten las noticias sin hacer que las estadísticas se vuelvan totales, porque que algo malo le pase a algunos no significa que lo malo le va a pasar a todos. La noticia no debe infundir miedo, debe invitar al valor. Estoy cansado de que mi mamá, a mis 33 años, me siga diciendo que le avise donde estoy y se haya vuelto amiga de la gente de Medicina Legal por la paranoia estadística. “Hoy no salgan, mire que eso está terrible, quédense acá, les presto la sala, que vengan sus amigos, para que yo los vea”. En Medicina Legal le reconocen la voz a mi mamá.

Quiero en el 2005 que mis amigos me pregunten: “¿Vio lo que estrenaron?”. Y que sea un crimen perderse algo nuevo que salga en los medios.

* Humorista.