ANDRES LóPEZ

STAND UP COMEDY

LA PELOTA DE LETRAS

 

 

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Fuente.- El Tiempo, Bogotá, Colombia.
Enlace.-
http://eltiempo.terra.com.co/REVISTAS/alo/2005-01-21/ARTICULO-WEB-_NOTA _INTERIOR-1946994.html


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Desde hace 25 años, el comediante Andrés López practica otra de sus pasiones: las artes marciales

El creador de la sátira teatral 'La pelota de letras’ cree que esta disciplina y la cienciología lo ayudan a buscar la perfección espiritual.

Cualquier día, o cuando el escenario lo ‘suelta’ (después de tantas noches extenuantes y de sillas agotadas), Andrés López deja descansar su pelota de letras, su eterna chaqueta roja y tanta palabrería para dedicarse a las artes marciales, una actividad que poco tiene que ver con la generación de la guayaba…

Una placa brillante da fe de las primeras 100 funciones de su stand up comedy en el Teatro Nacional y refleja los movimientos precisos de este pequeño sujeto que se ha convertido en un suceso teatral.

La casa no es tan normal, la sala está despejada porque en ella practica sus movimientos metido en su hakama, el atuendo del principiante que lo diferencia del sensei (maestro). Eso es de respeto.

Andrés, concentrado, descalzo y rígido, como en una película setentera de Bruce Lee o de las recientes Kill Bill y Héroe, deja su habitual hiperactividad.

Han pasado 25 años desde que se puso el primer vestido, su mamá le buscó oficio al niño pilo e inquieto, sin inclinaciones futbolísticas, y lo metió en una academia de taekwondo. Pasó al karate, el kenjitsu, el shito ryu y a otras prácticas que solo entienden los iniciados en estas artes.

En realidad, su madre le hizo el mejor favor del mundo y lo ‘encarretó’ para toda la vida. “Las artes marciales elevan la autoestima, lo hacen a uno flexible y yo rendía más en el colegio, no me cansaba”, explica Andrés.

Hoy sigue explorando diferentes técnicas de nombres impronunciables que tienen como objetivo alcanzar la perfección espiritual.

Después de la fase de calentamiento, la rutina con la Bokenji (espada para entrenar) y un combate final, llega el otro, el combate que tiene contra él mismo en la etapa final de meditación. Sí, es Andrés, el mismo que dura tres horas en el escenario recordando anécdotas de la típica familia colombiana y que trata de acercarse a la perfección a través de la espada. “Es el alma del guerrero”, dice este aprendiz de samurai.

Andrés lleva ahora el negro del kung fu y manipula otras armas: el sai (espada corta) y los nunchakus (los populares chacos).

Mientras su gata siamesa Puppé mira silenciosa desde un rincón, él, comediante o juglar de nuestra realidad, le roba sonidos al aire con los chacos y recuerda que nunca utilizó este arte para defenderse de nadie con la popular frase “a la salida nos vemos”.

Este guerrero urbano, que estudió ingeniería de sistemas, antropología y educación, dejó su carrera para ser más “chistoso”, porque con las investigaciones corría el riesgo de morirse de hambre. Pero su curiosidad lo llevó a otra práctica cercana al sentido espiritual de las artes marciales: la cienciología.

Esto fue hace un año y hoy se ha convertido en una forma de vida.
Pero él no se las pica de Tom Cruise o John Travolta, los que le dieron el toque comercial a esta ciencia. Más bien Andrés combina las teorías de L. Ronald Hubbard con su disciplina deportiva y se centra en explorar qué es lo mejor para su vida.

De esta manera descubrió que su misión con La pelota de letras es presentarla hasta que toda Colombia la vea. Una batalla que se plantea con humor y con planes de dirigir una comedia después de regresar de Nueva York, a donde llevará desde esta semana las anécdotas de la generación de la guayaba.

Para eso, Andrés vuelve a sus movimientos, a esa especie de quejidos de samurai que logran llevarlo a otra dimensión. “Quien gana la guerra es fuerte, quien gana sin armas es sabio”, dice

Andrés recomienda

Para leer
Cienciología: los fundamentos del pensamiento, de L. Ronald Hubbard

Para ver
Princesa Mononoke (1997), película del ‘animé’ japonés del Studio Ghibli dirigida por Hayao Miyazaki

Para comer
Los wraps y los postres de H&B.

Para la vida
Existen tres condiciones de la existencia que abarcan la vida: ser, hacer y tener.